Distopía II: 1984

«Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando un rostro humano… incesantemente» 1984

Publicada en 1949 y ambientada en un Londres futurista, la novela de George Orwell es una lectura obligada para todo aquel que disfrute un buen libro.

Orwell nos presenta un mundo gobernado por tres superpotencias: Oceanía (de la que forma parte Inglaterra y donde se rigen por el Ingsoc, que representa al socialismo inglés), Eurasia y Asia Oriental. Estas tres potencias están en constante guerra, disputándose territorios.

La sociedad se divide en tres partes: El Partido Interior (clase dominante y que regula el Ingsoc y la Policia del Pensamiento, encargada de vigilar a todos los miembros del Partido), el Partido Exterior, y los proles. Aquí aparece la figura del Gran Hermano (si, si, Big Brother), un personaje de dudosa existencia física pero que representa la figura máxima del Partido, es amado y venerado como un dios.

Entonces tenemos a Winston Smith, trabajador del Ministerio de la Verdad (este ministerio es el que se ocupa de reescribir la historia de una manera que le convenga al gobierno), quien tras varios años en su trabajo comienza a darse cuenta de que el gobierno engaña a todo el mundo con noticias falsas y creencias infundidas. En un mundo donde te vigilan todo el tiempo y los niños son entrenados para denunciar a cualquiera que muestre signos de rebelión, los pensamientos de Winston son peligrosos, y es imposible compartirlos con alguien, así que la soledad y la duda que lo llena es indescriptible. Hasta que conoce a Julia, mujer que también esta en desacuerdo por la forma de gobierno de Oceanía. Juntos se las arreglan para romper algunas reglas sin ser descubiertos, y además entran en contacto con la Hermandad, grupo secreto que está en contra del Partido, liderado por un personaje llamado Emmanuel Goldstein.

 

No puedo decir que es un libro para todos, se necesita tener conciencia de lo que se esta leyendo, ya qué más que para entretener, es un libro para hacernos pensar. Lleno de contenido político y crítica a la sociedad, a veces es un poco complicado comprender los conceptos que maneja. Sin embargo, es la historia de un futuro no muy imposible y no muy ajeno a nuestro presente, y Winston Smith es un personaje completamente humano, con el que muchos podrían sentirse identificados. Cabe mencionar que el final de la novela es uno de los mas memorables que he leído.

No quiero arruinarles la trama, pero léanlo en cuanto puedan, vale la pena.

 

La insoportable levedad del ser.

No sé ustedes, pero cuando escucho esta oración, me viene a la mente esto:

 

 

Tal vez veo mucho Friends.

 

La Insoportable Levedad del Ser, de Milan Kundera, va mucho más allá del dibujito de un frijolito, claro está. Es una novela que toca muchos aspectos de la debilidad humana, todos aquellos problemas o situaciones que causan fragilidad en las personas: la rebeldía, la falta de confianza, los celos, el miedo, el apego, el desconocimiento de sí mismo.  Los protagonistas, Tomás, Teresa, Sabina y Franz son unidos por una necesidad producto de sus debilidades.

 

Pero, ¿Qué es la levedad? ¿Y por qué es insoportable? Muchas veces tenemos algo en nuestra vida -dígase persona, situación, cosa…- que creemos que una vez que deje de estar con nosotros nuestra vida no será la misma, tendremos un gran vacío, y será difícil reponerse; pero resulta que pierdes eso, y realmente no era lo que esperabas. Resulta que sí puedes vivir como si nada después de esa pérdida, y entonces puedes entrar en desesperación, porque no entiendes lo que te sucede, y entonces te das cuenta que lo necesitas más ahora. Eso puede ser la insoportable levedad del ser, o el hecho de que las personas seamos efímeras, y no podamos controlarlo. Nadie está atado a nadie, muera o no.

 

Con la Primavera de Praga de fondo, La Insoportable Levedad del Ser es una buena novela que muestra a las personas vulnerables, como realmente somos, y nos ayuda a darnos un viaje en nuestro yo filosófico, aunque a momentos parezca ponerse un poco pesado y aburrido.