Jabberwocky de un internauta aburrido

He aquí la situación: has leído A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado, o en su defecto, visto alguna versión audiovisual de la misma. Con un poco de suerte sí. Y como en la primera parte muy sabiamente dijo cierto Gato de Cheshire, todos aquí estamos locos. Jabberwocky es la palabra clave. Y no, no me refiero a ese dragón escuálido de la película de Tim Burton, sino al poema. Sí, Jabberwocky es un poema. Un sinsentido, dirían los ingleses, un galimatías algún españolete. Y es aquí donde los viscovivos toves tadralando en las vaparas ruetaban.

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Y seguramente aún no me explico.

Todo pierde el sentido, get it. Comienzas a pensar, quizá no sin fundamento, que toda esta sarta de tonterías escritas son una forma de mostrar pretensión alguna de mi parte. Muy equivocado estar pudieras, palabras que sin duda son un apoyo de Yoda. Uno empieza con la geología de la tierra y culmina descubriendo La tumba de los diez osarios, dandole a este párrafo el toque religioso que sin duda cavilaba firsuto.

¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor! Pues hablamos tanto de torposoles y nargles así como de dodos y de mamuts. Y es entonces cuando llegas a dar con Terminator y los misterios del abismo, donde la Atlántida oculta un galofrante tesoro, igual al que cierta limonera cuyo gato perteneciente a su abuela fue aplastado por una muchedumbre enferma por ciertos limones. Soy uno de esos que valiente empuñó el gladio vorpal.

Pero perdido más que nunca estar sin duda debes. Todo es parte del juego. Dejado te has ido por mis revueltas palabras, pero sé paciente, porque al final saldrás triunfante galofrando!

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Los juegos del Jabberwocky comienzan apenas. Giroscopando las vitriolas letricas vienen y van, pero para entrar al juego la mente vaciar bastará si te dejas llevar. ¿O acaso no todos iniciamos así? Empieza galofrante la búsqueda en la gran azul G y la W que el Titan Atlas sostiene, incluso el ímpido tuborsonal ayudará ¡pero cuidate del Galimatazo, hijo mío! ¡Guárdate de los dientes que trituran y de las zarpas que desgarran!

¡Mundos, mundos, mundos! ¡Hete al Galimatazo, fuego en los ojos, que surge hedoroso del bosque turgal! Tesoros innegables para el pirata interno, juegos para espiad a aquel que goza de acosar. Vidas que buscan, pierden, encuentran sin cesar. Caras y libros, pajarillos que le cuentan tus hazañas a arañas de rumores. Los cánticos que acompañan a Alicia retruenan en el howkrats cual niña fritorisca antaño solía divagar.

 

Y, pues, ¿es verdad que has terminado con el Jabberwocky? Si así es ¡Oh frabujoso día! ¡Callooh! ¡Callay!’

 

Nota del autor

Todo este disparate, para el incauto que no lo notó, es sobre como uno pierde el tiempo buscando cosas sin sentido en el internet. La gran azul G es Google y la W que el Titan Atlas sostiene es Wikipedia, mientras que tuborsonal es la unión de tubo y personal, que vendría siendo una interpretación de Youtube. Todas las demás frases en cursivas pertenecen a las diversas traducciones al español que tiene el Jabberwocky, un poema escrito por Lewis Carroll en A través del espejo y lo que Alicia encontró al otro lado. Y sí, algunas palabras son inventadas por un servidor con ínfulas de escritor.

Autor: Mauricio Vargas

Todos gustan de definirse como raros. Yo me defino como un tipo normal con gustos particulares. Potterhead desde siempre. Un niño en el cuerpo de un hombre. No soy distraído, me pierdo en el sub-espacio.

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