Morning Phase o el manual para sobrevivir a las consecuencias

Esta reseña es parte de la convocatoria "Se parte de PlusbitsMx" Edición #CPMX5. Carlos Alfonso Huerta Pérez, ganador del 2do. Lugar.

Beck Hansen,  sólo Beck para los cuates, comenzó su carrera hace ya más de 20 años, en los cuales no ha tenido una presentación en nuestro país, eso parece que cambiará en octubre,  puesto que es uno de los miembros del Line-up de la edición de este año del festival  Corona Capital, como parte de la gira para promocionar su nuevo disco Morning Phase.

Dicho disco, lanzado en febrero de este año, al que le dedicaré unas palabras, resulta como una secuela espiritual al mítico disco del 2002, Sea Change, el cual marcó un cambio en el estilo desenfadado y más orientado al hip-hop y el uso de samples que había caracterizado al californiano. Entregando un disco mucho más sincero líricamente y cargado de un aura acústica que hacía eco en el movimiento folk, además del  uso  de arreglos de cuerdas. Sea Change era la respuesta tras la ruptura del músico con su novia,  tras nueve años de relación. El disco estaba plasmado con una profunda tristeza, que fue lo que le dio la personalidad al mismo.

Morning Phase plantea algo muy concreto, después de una batalla, un naufragio, una borrachera o una ruptura, consigues arrastrarte a la mitad de la noche y conseguir un lugar donde descansar. El disco es la banda sonora de la mañana siguiente, es lo que ocurre después de Sea Change.

Cycle, el intro instrumental del álbum, representa el amanecer, los primeros rayos de sol. Morning es la primera vez que abres los ojos y te das cuenta que tu vida ha cambiado, los lamentos de Beck te hacen sentir su tristeza, la atmósfera evoca  a una  playa después de la tormenta.

En Heart is a Drum , Beck usa la metáfora de perder el ritmo con sentir que tu corazón se rompe, sabes que pasa, pero debes recuperar el paso o tu corazón se detendrá, este es el  primer vistazo al optimismo, el cual recibe continuidad en Say Goodbye, probablemente entrando a la fase de negociación: “Is it time to go away and try again some other day?”.

Comienza Blue Moon el sencillo clave del disco y mi favorita personal, sigues sintiendo la tristeza, pero el banjo extrañamente te hace sonreír, el brillo del optimismo en medio de la nostalgia, la canción  le da continuidad a la metáfora de la guerra: “You can’t save the ones you’ve caught in battle”.

Unforgiven y Wave representan la recaída, el volver a perderte en el océano, te das cuenta de que lo que entra por tu ventana quizás no sea la luz del sol, que la noche aún continua abrazándote y no te dejará ir tan fácil.

Te dejas llevar por los recuerdos, no quieres admitir que termino (Don´t  let it go), esos recuerdos son los que te traen la luz de vuelta,  en Blackbird Chain puedes sentir la esperanza en Beck, en esa guitarra acústica que te conquista, con cada acorde, con cada arreglo, como un soldado que pide refuerzos con la certeza de que alguien escucha del otro lado.

La aceptación comienza en Turn Away, es el primer paso fuera  del abismo. Country Down suena a un homenaje a Neil Young,  como si pusieras Out of the Weekend, antes de levantarte sólo para sentirte mejor,  grabada en Nashville en el estudio de Jack White -quien también estará en el CC14-, puedes sentir  la onda folk y la influencia de la ciudad desde el inicio de la canción, pero es ese hermoso solo de armónica lo que concreta la idea.

Has abierto los ojos, te levantas, abres las cortinas, es de mañana y finalmente aceptas que perdiste y que la vida tiene que seguir, eso es Waking Light, la canción con la que cierra el disco, un hermoso arreglo de piano y un solo de guitarra optimista pero agridulce.

Morning Phase es el ejemplo de que se puede hacer música sincera sin necesidad de que a uno le rompan el corazón. Un disco honesto sobre las secuelas de la tragedia. Sonríe, el mundo no terminó anoche y  la vida continua esta mañana, te guste o no.

Fuentes:

Grantland
RollingStone
BillBoard

 



Autor: Tanit A. Martínez

Sirvo para espantar a la gente, no para retenerla, ya no una casi abogada que odia el Derecho, escritora frustrada y ociosa de primera. Libros, pizza y otoño para hacerme feliz.

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