Porque puede y porque quiere llegar al otro lado, pero antes de cruzar ¿qué les parece si ven que no vengan carros?
¿Cuántas veces no nos llevamos un pellizco por casi matarnos al cruzar la calle? Sin duda alguna es uno de los temores más grandes de una madre y una de las primeras cosas que nos enseñan cuando salimos al mundo exterior: Mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar.
Científicos que llevan un estudio en el Parque Nacional Kibale de Uganda encontraron que los chimpancés checan si no vienen carros antes de cruzar la calle. Sí, mejor ellos se fijan antes de cruzar que tú. Fueron captados en cámara 122 chimpancés, de los cuales el 92% miró hacía la izquierda, a la derecha o a ambos lados.

Los científicos esperan que sus observaciones ayuden a tener un mejor entendimiento de cómo los animales se adaptan al “desarrollo humano”, que más bien es la invasión de su hábitat, y así alentar a los ingenieros a desarrollar caminos que sean amigables con la vida silvestre.
Imaginen que son un pequeño primate que no comprende muy bien por qué hay unas cosas metálicas cruzando a cerca de 100 km/h unas 90 veces al día. ¿Peligroso? Sí, muchos individuos de 6 diferentes especies han perdido la vida en ese cruce, y seguramente en muchos otros lados se repite la misma historia.
En el 83% de los casos se observó que los machos alfa toman control y organizan a todo el grupo para cruzar la carretera. Este sentido de liderazgo se pierde y llega apenas a un 50% de los casos en los que se necesita bajar o subir un árbol para alimentarse.
Cuando se trate de un cruce familiar el equipo une fuerzas y actúa de manera especial. Primero, se separan en grupos más pequeño para cruzar juntos con individuos más vulnerables (como niños o heridos). Cuando son grupos muy grandes hasta aceleran el paso para que todos crucen a tiempo. Incluso llegan a voltear a atrás para ver si hay algún rezagado.
Esto es un suceso más que se une a una lista de actos muy humanos hechos por los chimpancés, por ejemplo la elaboración de lanzas a partir de ramas para cazar, o el lidiar con drama familiar, o el hecho de que existan distintas culturas, hasta resuelven rompecabezas por diversión (tú no lo haces ni aunque te lo dejen de tarea). Si quieres ver el estudio completo de los monos cruzando la calle, fue publicado en el Journal of Primatology.
Por lo pronto los científicos seguirán monitoreando a nuestros amigos muy monos, estudiando como la creación de caminos y carreteras afectan su territorio y la dispersión de su especie. Toda esta información es invaluable para los ingenieros, ambientalistas y protectores de la vida salvaje. Incluso podríamos aprender, tal vez si les ponen puentes los monos sí los usen, no como los humanos que se siguen matando cuando intentan cruzar carreteras.

Fuente | DiscoverMagazine |