De mi lista para vacaciones, aquí está.
El Gran Gatsby nos ubica en Estados Unidos, precisamente en Nueva York de los años 20, cuando el jazz era la moda, la Gran Guerra había terminado y el racismo estaba a tope. Para la clase acomodada de ese entonces, la vida consiste en matrimonios jóvenes, amoríos, fiestas cada semana, reuniones, cotilleos o cualquier cosa que involucre un desenvolvimiento social, sin preocuparse de las consecuencias.
Jay Gatsby parece ser de esas personas. Su lujosa casa es el escenario de muchas de estas reuniones, donde la mayoría de los asistentes no saben quién es realmente su anfitrión. ¿Quién es Jay Gatsby? Nadie sabe de dónde vino, qué hizo, o al menos sobre su familia. Algunos especulan que es un traficante, un oportunista, o un millonario desde nacimiento. Y aunque nadie sepa exactamente quién es, Gatsby está decidido a recuperar a un amor de su pasado.
Un libro que habla de las frivolidades que implicaba -o implica- ese estilo de vida, los secretos dentro de las personas y los rumores y suposiciones que conforman su imagen. El Gran Gatsby de F. Scott Fitzgerald es considerado de los mejores libros de la literatura norteamericana, del que pronto se estrenará una nueva versión en el cine.