I, Origins: la vida a través de los ojos

Antes de comenzar, debo decir que mientras veía esta película tuve ciertas dudas respecto a ella, principalmente a si estaba de acuerdo con lo que ésta tiene de premisa. Después de pensarlo un poco, decidí escribir, de manera que pueda quedar más claro mi parecer respecto a ella.

El tema central de esta película es el ojo, principalmente, el ojo humano. ¿Qué representa el ojo? Fuera de ser un órgano receptor de luz, y todo lo demás que conlleva fisiológicamente, representa también una de las tarjetas de presentación de una persona y carga también con un profundo simbolismo dado en diferentes culturas.

Vamos primero con la tarjeta de presentación. Actualmente podemos hacer uso de al menos 3 métodos para identificar una persona: escaneo de huellas dactilares, reconocimiento del iris, y el examen génetico, es decir, el análisis de ADN. Sin embargo, el análisis de ADN se usa más para pruebas de paternidad y determinar ciertas enfermedades congénitas; las huellas dactilares pueden borrarse, y entonces nos quedamos con el reconocimiento del iris, pues el ojo es una tarjeta permanente, a menos que:

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Bueno, creo que no era necesario.

Una prueba de que como individuo, se es único e irrepetible, al menos físicamente. El ojo es a la vez, el que rige los demás sentidos, una vez que el ojo falla, los demás sentidos deben agudizarse y trabajar en equipo para compensarlo. Es también considerado un indicador de vida, y éste es uno de los puntos en que se apoya la película. Puesto que un órgano tan complejo como el ojo no pudo crearse en cuestión de unos cuantos años, Ian Grey, un biólogo molecular, está empeñado en relacionar la evolución de este órgano con el origen de las especies, pues siguiendo el camino de su desarrollo se podría determinar el origen de la vida.

Es en su obsesión que termina topándose con un par de ojos enigmáticos para él, llevándolo a una chica, y es en esta parte donde ocurre el romance de la película, con frases y demás algo cursis -al menos para mí-, pero muestra también cómo sus creencias chocan, un punto que retomaré más adelante.

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Otro tema fundamental de esta película -y que podría considerar un pequeño spoiler– es sobre la reencarnación, la cual está presente en diversas religiones, como el hinduísmo, budismo y taoísmo, siendo la más conocida para muchos la primera; incluso lo hemos visto en películas y series, la primera en llegarme a la mente, Avatar. Siendo la reencarnación el cambio del alma de un cuerpo a otro, y que de acuerdo a muchos, los ojos son la ventana del alma, ya se darán una idea sobre lo que sigue: así como nuestra alma permanece, entonces la estructura de nuestros ojos también. Por supuesto están presentes las típicas dudas que caen sobre la reencarnación: ¿recordamos nuestra vida pasada? ¿Permanecen ciertos detalles nuestros?

Finalmente, llegaré a ese último punto, que fue el que me ocasionó unas cuantas dudas: el choque entre 2 personas con diferente filosofía. Tenemos a Ian, un científico puro, que cree en los hechos comprobables y en la evidencia, y por lo tanto no cree en algún ser superior, en los milagros o la suerte. Por otro lado está Sofi, una chica que sí cree en esas cosas, y además no está de acuerdo con lo que hace Ian para descubrir el origen a través de los ojos. Es a lo largo de la película que Ian experimenta situaciones en las que no hay una explicación lógica inmediata, por lo que debe abrir su mente a lo que consideramos en muchas ocasiones “divino” o “espiritual”.

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Mi conflicto en este punto, es: ¿por qué las 2 situaciones se muestran mutuamente excluyentes? Es decir, ¿por qué para muchos, si eres alguien dedicado a la ciencia, no puedes dejar ciertas cosas a lo desconocido? En mi opinión, es bueno dejar un poco de misterio en el mundo, pero aún así saber y conocer la razón de lo demás, pues incluso antes de recibir una educación espiritual, todos tuvimos contacto con algo desconocido, por ejemplo: el miedo a la oscuridad. Nadie nos mencionó nunca que podría haber “monstruos” “fantasmas” u otras criaturas que terminan siendo producto de nuestra imaginación, y al crecer supimos que esos ruidos eran la contracción de muebles y paredes.

Es interesante no conocer ciertas cosas de nuestro universo, y dejarlo a nuestro criterio. Es parte de nuestra naturaleza, y eso fue lo que realmente me convenció finalmente de esta película, da espacio para eso en un ambiente opuesto a esa idea. Mantener un balance entre creencias, esa es la solución en este caso.

Con una fotografía muy bien cuidada, Mike Cahill nos presenta en I, Origins una trama interesante y bastante debatible, con un tema que es recurrido constantemente, pero en una presentación diferente.