En Los Confines, el extremo sur de las Tierras Fértiles habita el pueblo de los husihuilkes, Dulkancellin, guerrero y padre de una familia numerosa. Él es convocado para representar a su pueblo en un Concilio que se reunirá en la lejana ciudad de Beleram, y en el que estarán presentes todas las civilizaciones del continente. El motivo de este concilio es decidir lo que debe hacerse ante un acontecimiento inquietante. Señales mágicas y códices antiguos hablan de la llegada de extranjeros del otro lado del mar, y hablan del perverso Misáianes, hijo de la Muerte y síntesis del Odio Eterno. Cuando finalmente se produce el encuentro, la guerra llega a las Tierras Fértiles y sus habitantes deben defender no solo su tierra, sino toda la forma de vida que conocen, pues todo esto está amenazado de extinción.
La historia que cuenta Liliana Bodoc a lo largo de La saga de los Confines, su trilogía, está ubicada en las tierras fértiles, cuyas civilizaciones, más que recordar a un mundo medieval, recuerdan a las culturas prehispánicas en mesoamérica y en América del Sur. Los husihuilkes de que habitan en los Confines, un pueblo guerrero ante todo, los Pastores del desierto, los zitzahay de Beleram que se deleitan en contar historias y los Señores del Sol que recuerdan inmediatamente a una mezcla entre los Aztecas y los Mayas, son sólo los ejemplos.

Liliana Bodoc tiene una prosa muy poética y quizá en algún momento su narración pueda resultar sobre saturada de recursos literarios, sobre todo de metáforas. Sin embargo, yo encontré su narración bastante musical y agradable, hace amena la historia incluso en los pasajes que podrían resultar más pesados.
La historia se desarrolla a lo largo de tres libros, resolviendo diferentes conflictos, mientras los habitantes de las Tierras Fértiles luchan por mantener su territorio intacto de la destrucción y forjan alianzas para sobrevivir. Los principales protagonistas son los husihuilkeón bastante musical y en ningún momento me cansó. La historia tiene varios paralelismos con el Descubrimiento y la Conquista de América; aunque la historia difiere en los puntos más importantes, llama la atención, por ejemplo, que los habitantes de las Tierras Fértiles conozcan a los caballos (animales con pelo, como los llaman), hasta que los sideresios, aliados de Misáines, desembarcan con ellos. Antes de eso, en los Confines utilizaban lamellos, animales que recuerdan mucho a las llamas.
La historia a veces puede parecer demasiado enredada, pero Liliana Bodoc sabe manejar todas las lineas argumentales en una historia coral. Incluso aquellas que no parecen tener demasiada importancia, al final tienen un papel en la historia. Aún así, hay tramas que parecen a veces metidas casi a la fuerza, por más interesantes que sean. En los Días del Fuego, el tercer libro, habla de lo que acontece en las Tierras Antiguas mientras en las Tierras Fértiles se luchan una batalla encarnizada por la sobrevivencia. Las Tierras Antiguas preparan una revolución, aunque es una pena que nunca lleguemos a ver más, porque si estuviera narrado en el libro, probablemente tendría el doble o triple de páginas…

Los personajes al principio pueden parecer muy simples, pues, con unas pocas características establecidas al inicio, como la inocencia de Wilkilén, lo enigmático de Molitzmós del Sol, y el orgullo guerrero de Dulkancellin podemos ver sus dilemas, sus problemas y los vemos evolucionar a lo largo de tres libros (si es que no mueren antes, claro). Tenemos mujeres que cruzan continentes por amor y adolescentes que se hacen amigas de la Muerte porque, en su inocencia, son incapaces de darse cuenta de que es la muerte, guerreros dispuestos a perderlo todo, menos su honor, y gobernantes que están dispuestos hasta a pactar con el Odio eterno para salvarse y salvar a su pueblo.
Aún así, La saga de los Confines, es una muy buena propuesta de fantasía épica latinoamericana. La historia atrapa, pues no es sólo acción desenfrenada, tiene romance, conspiraciones y esperanza. Sobre todo, mucha esperanza.
Imagen destacada y La Destrenzada por Gonzalo Kenny, de El Arte de los Confines.