Dentro de la infancia de cualquiera de nosotros existen y existieron algunas cuantas series animadas, las cuales llenaban nuestros días de alegría, algunas de las cuales nos hacían dejar tirada nuestra mochila en la entrada de nuestra casa y correr directamente al televisor para sintonizar el canal en el cual perdíamos todo contacto con el exterior e incluso imitábamos a nuestros personajes favoritos hasta que nuestra madre llegaba y apagaba el televisor y nos forzaba a ir a comer.
Cómo olvidar tantos títulos que llenaron de recuerdos nuestra infancia y le dieron tanta alegría a momentos en los cuales la frustración se presentaba en una etapa tan temprana de nuestra vida, impulsada por las tareas que nos parecían interminables y amargaban nuestras tardes en el hogar.
Títulos como Dragon Ball, Los Caballeros del Zodiaco, Súper Campeones, Transformers, X-Men y otros títulos de Marvel, algunos súper héroes de DC Comics e inclusive algunos hasta llegamos a ver a los felinos galácticos, los Thundercats; todos ellos son solo algunos ejemplos de nuestros pasatiempos y los culpables de la felicidad en nuestra niñez.
Sin embargo no todo en esta vida es risas y felicidad eterna, siempre en todas las historias existe un o algunos villanos, los cuales destruyen lo que alguna vez nos llenó de felicidad y nos hacen llorar por dentro. Estos nuevos villanos no viven en los dibujos ni formaron parte de estas series, ellos forman parte de este mundo físico y sus perversas mentes se han encargado de hacer trizas nuestros bellos recuerdos.
Por alguna extraña razón existen individuos a los cuales por alguna otra razón aún más extraña, pensaron en ideas tan ridículas como el producto de su implementación, de llevar a la pantalla grande títulos de series animadas y caricaturas que probablemente en su niñez también disfrutaron, o tan solo vieron como una oportunidad para impulsar sus carreras en el séptimo arte y obtener una ganancia económica sobre ello. Y es que no está nada mal llevar un dibujo animado a una producción en la cual se pueda proyectar en una sala de cine, ya que algunos cuantos títulos han llegado hasta este tipo de proyección con gran éxito; el problema radica en el hecho de llevarlos por el camino equivocado, o más bien en el formato equivocado, el Live Action.
Solo por mencionar algunas películas de series animadas que fueron llevadas a este tipo de formato cinematográfico son Dragon Ball (la cual sólo podría clasificarse como un completo asco), Speed Racer (Meteoro) la cual puedo imaginar a la gente saliendo de las salas de cine (si es que llegaron a entrar)a los 10 minutos de comenzada la película, Los Picapiedra (sinceramente no hay mucho que decir sobre esto, es decir, son los Picapiedra), Spider-Man ( las primeras películas fueron muy malas, solo Kirsten Dunts justificaba la película), Los Cuatro Fantásticos (de igual manera una mujer justifica el ver la película: Jessica Alba); y la que se lleva la presea de oro de entre todas es Superman, la cual después de las versiones interpretadas por Christopher Reeve (aun cuando existieron otras películas realizadas desde la década de los 50´s) la única manera de describirlas sería como: “El que hizo esto debería de arder en el infierno”.
Realmente no sabemos quién tienen más culpa en este tipo de proyectos, si el que creyó que sería una buena película o el que proporciono el dinero para realizarla, o tal vez como diríamos coloquialmente en nuestro país: “Tanto peca el que mata a la vaca como el que le agarra la pata”; podríamos pasar hora discutiendo sobre esta cuestión, sin embargo lo único que realmente importa es que este tipo de proyectos dejen de ser realizados y parar esta masacre sobre esas series animadas que forman parte de uno de los más bellos recuerdos que tenemos de nuestra infancia o al menos realizar producciones memorables y adaptaciones adecuadas y de gran calidad como las que dirigió Christopher Nolan con los últimos filmes de Batman, pero hasta que esto pase lo único que nos queda es esperar a que nunca más vuelva a pasar.