Claraboya

“En todas las almas, como en todas las casas, además de fachada, hay un interior escondido”
 Raul Brandão

Claraboya es una novela escrita por el Premio Nobel de Literatura, José Saramago, ubicada en los años 50´s en la ciudad de Lisboa, Portugal. La historia se desenvuelve en un condominio de clase media-baja, en donde se relata paralelamente la vida de cinco hogares conformados por núcleos familiares con estilos de vida, valores y filosofías totalmente diferentes entre sí. En donde (no tan alejado de la ficción) se guardan secretos y sentimientos muy arraigados que, según sus protagonistas, no deben ni pueden ser revelados.

Tocando temáticas tan “delicadas” como la prostitución, la homosexualidad, la soledad, los conflictos de pareja, la carencia de amor propio, los problemas económicos y la falta de estabilidad física y emocional, Claraboya nos proyecta lo que se podría considerar la parte más profunda, vulnerable y ennegrecida de cada individuo que aparece en ella, y, al parecer, de cada individuo que habitamos el planeta Tierra.

En como la moral de cada individuo, el juicio y el prejuicio están presentes a cada momento en todos los seres humanos hacia las acciones de otros, éste hecho de “ver la paja en el ojo ajeno”, de juzgar a diestra y siniestra, admirarse y mantener la atención acerca de lo ofensivos que pueden resultar los movimientos de otros, sin tomarse un momento para mirarse frente al espejo y auto-juzgarnos con la misma vara con la que nos damos el infame derecho de juzgar al otro. Y en como moldeamos esa moral a nuestra conveniencia de acuerdo al momento o situación en que nos encontramos, y en como si nos vemos orillados a romper nuestra moral, puede que el juicio antes emitido, ahora ya no sea tan aterrador, ahora ya no sea juzgado, sólo porque ahora formo parte de ello. Y es aquí en donde, sin afán de ofender a quién lea esto, me atrevo a citar una frase que suele decir mi aún con vida abuela materna; “No hay mujer más admirada, que una puta retirada” dice siempre que cree conveniente. Frase que cuadra perfectamente en éste contexto, en como satanizar los errores de otros es sencillo, pero aceptar los propios es complejísimo.

Claraboya es un libro que te atrapa, que te engancha de principio a fin. Una obra que anhelas que no tenga fin alguno, y que se disfruta a cada capítulo, a cada página. Un texto que refleja los temores, las necesidades y los deseos de prácticamente cualquier ser humano que ha existido, existe o pueda existir. Que te hace reflexionar acerca de tu comportamiento como individuo, del rol que juegas en tú núcleo familiar y de tu aportación (positiva o negativa) a eso que llamamos sociedad. Es un texto que recomiendo ampliamente, para quienes gozan de saborear el estudio antropológico, la filosofía, los estilos de vida y la forma de pensamiento que existe en éste divergente, prejuicioso, autodestructivo, y camaleónico mundo.