Tusk es la última obra de Kevin Smith, la mente maestra detrás de Clerks y Dogma, que si bien son películas que pueden parecer tontas guardan un gran contenido filosófico que reside en la cotidianidad de los diálogos que tienen los personajes. Tusk no es diferente pero decide experimentar por el camino del terror y del humor negro ya que la cinta es una especie de parodia de películas como el ciempiés humano.
En la cinta podemos ver a Justin Long (Arrastrame al infierno) en el papel de Wallace con un bigote desenfadado y Haley Joel Osment como Teddy, quien otrora fuera el pequeño que veía a la gente muerta en el 6to sentido, ambos son amigos y juntos tienen un podcast llamado The Notsi Party – o el partido notsi –. Wallace hace un viaje a Canadá donde hará una entrevista para su podcast, pero las cosas toman un rumbo distinto, pues el tal Howard Howe a quien Wallace entrevistará – interpretado por Michael Parks – tiene planes diferentes para el, ya que tratará de convertirlo en una morsa. Teddy y Ally –interpretada por la sumamente bella Génesis Rodríguez –, la novia de Wallace, viajan a Canadá en busca de su amigo perdido con resultados impactantes.

La película tiene un buen comienzo, haciendo bien de película de terror con toques de humor negro, el viajero solitario que llega a un lugar alejado y tenebroso, logra crear una gran atmósfera pero sorpresivamente después de la primera mitad parece que todo se va por la cañería, y es que la inclusión de un personaje bastante peculiar interpretado por Johnny Depp le quita profundidad a la historia y la sobrecarga de un humor que se siente pesado y aburrido. Probablemente no sea toda la culpa de Depp, tal vez cualquier otro actor hubiera tenido el mismo resultado, sin embargo si es un bache en el que la cinta cae y del cual no se recupera.
Podría ser que ese factor haya sido una decisión deliberada de parte de Kevin Smith para que la película no fuera tomada en serio, pero no le puedes hacer eso a un filme que lleva tan buen ritmo y te mantiene expectante.

Eso si, los diálogos como siempre son muy bien cuidados y contienen más trasfondo del que puedes pensar a simple oído, siendo el gran fuerte de Smith. Sinceramente esperaba más y una película media a buenas no es buena.
Sólo la recomiendo: si como yo, disfrutas de las películas de Kevin Smith o si tienes el morbo de saber como logra el anciano psicópata su cometido de convertir al pobre Wallace en una Morsa – lo cual es asquerosamente genial.
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