34° Foro Internacional de Cine: Familias rotas, niños rebeldes

A tres días de haber comenzado el 34° Foro Internacional en la Cineteca Alameda, se han presentado ya dos de las cintas de la programación que en su fecha de estreno en festivales hicieron eco en los medios especializados en cine.

 

Manto Acuífero” de Michael Rowe e “Ilo Ilo” de Anthony Chen, guardan ciertas similitudes, ambas historias se centran en una familia, en donde las partes fundamentales descansan en los protagonistas infantiles, reflejando la inocencia de esta etapa, y cómo se enfrentan a los cambios que suceden en su entorno.

 

En “Manto Acuífero”, se cuenta la historia de Caro, su Mamá y Felipe, el nuevo novio de su mamá y con el que viven en una casa a las afueras de la ciudad, con un gran jardín, un pozo e incluso gallos y gallinas, un cambio derivado por la reciente ruptura de Mamá y Papá.

 

 

Caro es una niña curiosa, dulce y obediente. No cuestiona las decisiones de Mamá, sin embargo esa misma curiosidad la orilla a hacer preguntas sobre su nueva vida: “¿Dónde está mi papá? ¿Ya no quiere ser mi papá?”. Mamá, como la adulta que es, sólo sabe dar respuestas vagas, además de imponer un nuevo orden: “Tu papá ya no quiso estar con nosotras” “Ahora Felipe es tu nuevo papá”.

Felipe por su parte trata de dejar en claro su estatus de patriarca, la casa en la que ahora viven es de su propiedad, e incluso se ofrece a pagar las cuentas de Mamá, a pesar de que ella tiene su propia fuente de ingresos.

 

 

El jardín enorme de su nueva casa parece poner contenta a Caro, sale a explorarlo, juega con palos y tierra y se hace cargo de una gallina y sus huevos. Investiga el proceso de incubación de un huevo en libros, una cualidad heredada de Papá, que aunque es una figura ausente tanto a cuadro como en la vida de Caro, es omnipresente, pues es la principal motivación de la niña para crear su propio refugio, lejos del control de Mamá y Felipe.

 

 

Al igual que en “Año Bisiesto”, Michael Rowe sabe plasmar sensaciones como la incertidumbre y la soledad en sus personajes, además de crear una atmósfera de cierto modo claustrofóbica, al usar solamente una locación, que traspasa los límites del espacio, volviéndose emocional.

Es común que los adultos se olviden que los niños también son personas, por lo que Caro se vuelve invisible en algunas escenas y tiene la posibilidad de escuchar las cosas que Mamá le oculta, como el que Papá no tiene idea de dónde está. Los planos están construidos de manera que los rostros de los adultos no se vean, esto para que el espectador vea todo desde la perspectiva de la niña.

Siguiendo los modos de los adultos, Caro comienza a tener sus propios secretos y construye su propio refugio en un pozo que encuentra en el jardín, en donde puede extrañar a Papá y ver sus fotografías sin que Mamá llore y Felipe se sienta desplazado.

 

 

Una vez que creces, es posible darse cuenta de lo solitario y triste que puede llegar a ser niño, pues dejando de lado la parte de la inocencia, los juegos y la simpleza de la vida a esa edad, no se tiene una voz en situaciones que podrían cambiar tu vida, precisamente porque eres solamente un niño.

 

Es como en “Eternal Sunshine of The Spotless Mind” de Michel Gondry y Charlie Kaufman, en la escena donde Clementine reflexiona lo complicado que es ser niño en un mundo de adultos

 

Como algunos detalles curiosos que pude notar, fue que en una escena en donde están viendo la televisión, se pueden escuchar los diálogos de “Abel“, la opera prima de Diego Luna como director, y producida por Gael García Bernal. Ambos participaron también en la producción de “Manto Acuífero”.

 

 

En “Ilo Ilo”, la familia en la que se centra la historia parece estar menos rota, pero no por eso sus relaciones dejan de ser complejas. Cada personaje tiene su función, Hwee Leng, es la madre, Teck es el padre y Jialer es el hijo que causa problemas, sin embargo son los cambios ajenos a sus posibilidades los que hacen que en un punto de la trama cada quien rompa con sus esquemas e incluso poder sentir cierta empatía con sus acciones.

 

 

Ambientada en Singapur en 1997, justo en el tiempo en donde Asia sufrió una de las crisis económicas más duras en su historia, Hwee Leng y Teck esperan otro hijo. Al ser una mujer trabajadora que además está embarazada, la familia decide contratar una empleada doméstica, Teresa, una joven de Filipinas que ha viajado a Singapur para trabajar ilegalmente, dejando en su país a su hijo de menos de un año.

 

 

Hwee Leng posee un temperamento de hielo. Es estricta con su hijo y su esposo y no muestra ningún gesto de gratitud a su empleada. Es uno de los personajes con más matices en la historia, pues a pesar de mostrar su lado más severo con su familia, deja ver su fragilidad en los momentos en los que se encuentra consigo misma, llegando al punto de sentirse tan perdida, tanto por la nueva responsabilidad de criar a otro hijo, como de ser el otro pilar de su núcleo familiar, que busca ayuda en cursos de superación personal, que terminan siendo una decepción enorme, llevando al personaje a una catarsis, que la obliga a mostrarse ya no como la figura fuerte de la familia, sino como una madre y esposa preocupada por el futuro de su familia.

 

 

La relación entre Teresa y Jialer comienza de manera tortuosa, pues el niño hace lo que puede para meter en problemas a la nueva empleada de la casa, desde hacer que se pierda en la ciudad, hasta lograr que sea detenida por robar artículos de una tienda, sin que ella se dé cuenta. Ante la ausencia de la madre, Teresa se convierte en la figura materna del niño, por lo que los celos y la severidad por parte de Hwee Leng se incrementan entre ella y Teresa.

 

 

Teck es una versión adulta y pasiva de su hijo, algo que puede notarse en la escena en donde acuden al cumpleaños de su madre y su esposa se niega rotundamente a que beba, y aunque promete que sólo beberá un trago, queda inconsciente en el baño al final de la fiesta. De alguna manera, Teck y Teresa forman una especie de complicidad, pues reciben el mismo trato por parte de Hwee Leng.

Podría decirse que Jialer se escapa de la disciplina de su madre, pues la cuestiona, desobedece y desafía, aunque puede percibirse el resentimiento del niño hacia su madre y es comprensible el porqué prefiere a Teresa.

 

 

La trama de este filme transcurre sin ningún giro inesperado, pues parece que se enfoca en la cotidianeidad y motivación de sus personajes. El tema que tiene más peso es la crisis económica, no hay ningún personaje que no piense en ella, incluso Jialer colecciona los números ganadores de la lotería, para predecir a los ganadores, sabiendo que ese pasatiempo lo sacará de problemas en alguna ocasión.

 

La relación entre Jialer y Teresa es enternecedora y de cierto modo inesperada, sobre todo por cómo comienza y por el ambiente que se vive en la casa de la familia, sin embargo a la vez funciona como una especie de escape.Cada uno trata de compensar la ausencia de alguien, Teresa la de su hijo y Jialer la de su madre, sin embargo traspasan esas barreras y se convierte en una amistad, pero al mismo tiempo en un enamoramiento, no uno romántico, sino fraterno y maternal.

 

 

Ver una película oriental siempre es una experiencia, pues sus costumbres y sus formas son bastante distantes a las de occidente y siempre es bueno apreciarlas. Al estar ambientada en los noventa, hay ciertos detalles que saltan a la vista, como el uso de vipers y walkman, los tamagotchi e incluso los vestidos de maternidad de Hwee Leng, que seguro muchos habrán visto en fotos viejas de sus álbumes familiares.

 

 

Como habrás leído, no pretendo ser un crítico y este texto es solamente un poco de lo que pude percibir y sentir al ver cada una de estas películas. El 34° Foro Internacional de Cine de la Cineteca, estará proyectándose hasta el 31 de agosto. Consulta la cartelera en su sitio o en sus redes sociales, Twitter y Facebook.

¿Fuiste a ver alguna de estas películas? ¿Te han gustado? ¿Las odiaste? No olvides dejar tu opinión en los comentarios.

 

Autor: Sally Green

Vocalista, baterista y la que toca el triángulo eléctrico en la aclamada banda imaginaria Kevin McCallister y Los Ladrones Mojados. Búscala en Twitter: @AivpoA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *