Dicen que los niños y los borrachos siempre hablan con la verdad.
MENTIRA.
Yo soy ambas y jamás he hecho tal cosa. Hay más consecuencias para el desafortunado que posee la verdad que para el que la debe escuchar…
No sé porque me invitaron a escribir en este blog. Yo ni escribir sé (solo esperen a ver las demás publicaciones) Soy sólo un simple lector. Y admitámoslo, la mayoría de ustedes tal vez ni siquiera me lea y sólo piense “¿Quién diablos es esa tal Sally Green? ¿De dónde carajos salió?”
En fin…
¿Se acuerdan qué les cambió la perspectiva de las cosas?
A mí TODO.
Las calles de esta ciudad que todos detestan, los libros viejos que compré en esa librería escondida en un jardín, las películas que vi en blanco y negro en ese teatro viejo que está debajo de un puente, las personas que he conocido; desde las más interesantes hasta las más insufribles y claro, cuatro tormentosos años de universidad que no pasaron en vano.
A partir de hoy, escribiré algunas veces en esta página sobre todas esas cosas que cambiaron mi forma de ver/ser/sentir.
Los invito a leerme, si tienen suerte, tal vez les cuente algo que sea verdad.