Only God Forgives. (Crítica) Para dejarse sorprender

Altos grados de estética visual cuadro a cuadro y una musicalización impecable. Así definiría en pocas palabras a Only God Forgives (Sólo Dios perdona).

Cuando Nicholas Winding Refrn se dio a conocer a nivel masivo con Drive, la gente se encaró con una pieza de arte de gran calidad estética y narrativa. Su fotografía, musicalización y  argumento, aunque sencillo, era atrayente.

Ahora, un par de años después, llega con una historia escrita enteramente por él, una trama sencilla sobre unos narcotraficantes norteamericanos instalados en Bangkok que usan de fachada para su negocio, un sitio de peleas de boxeo Muay thai. A la muerte de uno de ellos, la afligida pero despiadada madre viaja desde Norteamérica para exigir venganza a manos de su otro hijo, lo que desata una serie de matanzas por la ciudad.

Hasta ahí llega la trama, sin muchos más elementos dramáticos que algunos chispazos sueltos. Sin embargo, el mérito de la película no es tanto su historia sino su estética.

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Con un Ryan Gosling centrado en ese personaje callado, casi inexpresivo pero de alguna manera cool que le ha dado tanto reconocimiento, nos muestra las razones y dudas de un hombre que sabe que su hermano mayor merecía morir pero debe cobrar venganza, principalmente porque su madre, interpretada increíblemente por Kristin Scott Thomas, le obliga de manera pasivo-agresiva.

El manejo de la cámara es increíble, la música, creada por Cliff Martínez, perfecta y el manejo de los colores como parte de la situación emocional es en verdad algo digno de admirarse, prueba del conocimiento y experiencia de Widing Refn, que también ha realizado otras piezas exquisitas como Bronson, o Valhalla Rising. Todas estas películas con altos grados de violencia en pantalla.

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El blanco quemado para contrastar el rojo en forma armoniosa y precisa.

 

47079_solo-dios-perdona Y es justo ese el punto del director nacido en Copenhagen, la presentación de la violencia como una posibilidad estética también. La opción de ver belleza en la sangre, los golpes y el maltrato físico, esa, creo yo, es la visión de Widing Refn.

Only God Forgives es un viaje a la cabeza de personas atribuladas, mostradas siempre al espectador de manera mas bien sutil. Utilizando la temperatura de color para mostrar los estados anímicos de los personajes. Sus deseos y sentimientos que, sin diálogos claros pudieran parecer ocultos pero que el director muestra a través de los objetos y luces que rodean a los personajes. En eso justamente, está el mérito y disfrute de esta gran película, así que la recomiendo ampliamente, solo sugiero no se le preste mucha atención a la trama que es solo un pretexto para el deleite visual.

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Los encuadres a profundidad como marca de atribulación interna.
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Deseo, pasión, violencia, incluso miedo, representados en el rojo de la escena.
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Grandes encuadres que presentan correctamente la acción con un manejo adecuado de la luz y la profundidad.

Autor: Hectordramos

Lic. en comunicación con especialidad en Cine digital que siempre ha buscado un espacio para hacer, ver y hablar de cine. Cineasta, reseñista, podcastero y fan de los chocolates Costanzo.

2 comentarios sobre “Only God Forgives. (Crítica) Para dejarse sorprender”

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