Realidades De Humo | Reseña

Realizar una producción independiente, alejada de los apoyos económicos de las instituciones públicas que rigen el ramo cinematográfico a nivel nacional es un logro enorme por sí mismo, eso sin hablar de la dificultad añadida al producirla en provincia, donde la industria cinematográfica en forma es inexistente como tal. En lo que va del año el público potosino ha tenido la oportunidad de abarrotar la Cineteca Alameda con producciones oriundas del estado en dos ocasiones y ambas con óperas primas.

La primera de ellas con Peyote, del director Omar Flores Sarabia, quien impactó a algunos con su viaje físico y metafórico construido en pantalla y que, cabe mencionar sigue de gira, y fue presentada en Tamazunchale y Rioverde en el marco de la tercera edición de CineMA Festival de Cine México-Alemania.

Posterior al éxito de Peyote, con una primera planta casi llena (cosa que alegra siempre cuando se trata de producciones locales) el Festival Internacional de Cine de San Luis Potosí presentó Realidades de Humo, del director Joaquín Loustaunau, una obra realizada gracias al apoyo de instituciones potosinas y amigos, como el mismo Loustaunau declaró en un video de invitación lanzado días atrás.

Volviendo a las primeras líneas, realizar una obra de esta magnitud bajo las condiciones en las que fue ejecutada es una labor digna de reconocerse, y como tal, la gente aplaudió a Loustaunau y el equipo de gente que plasmó su esfuerzo dentro y fuera de cámara, sin embargo, más de uno salió con la duda. “¿Qué acabo de ver?”.

Esto parcialmente se debió a una mezcla de sonido que dejó algo que desear, aunado a la (ya mejorada pero aún con detalles por trabajar) acústica de la Cineteca Alameda. Yo fui una de esas personas, y a pesar de que llegó el momento de la película me sentí atrapado por lo que alcancé a entender, perdí parte de la atención por una escena con diálogos inaudibles.

Realidades de Humo cuenta la historia de dos amantes, Él y Ella, que tienden a encontrarse en sueños, donde transcurren sus aventuras eróticas de las que ninguno de los dos quiere despertar. No sabemos mucho de ellos. Él es un pintor en apariencia prolífico, Ella una mujer infelizmente casada. Ellos saben tanto de si mismos como nosotros, ni siquiera conocen el nombre del otro, lo cuál no evita que sus encuentros sexuales simulen la pasión de una relación fuera de los sueños.

En un ambiente onírico repleto de conversación íntima, humo de cigarro, y sexo, ambos personajes temen despertar y perderse en la vigilia. La narrativa pinta algo intrincada, como lo mencionó el propio Laustaunau, la historia es un rompecabezas que el espectador debe armar con ciertas libertades ¿Ella lo sueña a él? ¿Él lo sueña a ella? ¿Están de verdad soñando? Los personajes se construyen y destruyen mutuamente en pantalla, se muestran frágiles y vulnerables, no obstante, la química resulta lograda a medias, tal vez culpa de nuevo de los numerosos diálogos casi ausentes ya mencionados, y algunos que parecieran metidos con calzador.

La fotografía de Bernardo González Burgos y Pablo Melgoza resulta bastante refrescante y derrumba a otras producciones del panorama indie cinematográfico mexicano que han sido exhibidas en el espacio de la Cineteca en recientes años. Sin embargo, el uso de la poca profundidad de campo resulta en ocasiones excesivo y redundante.

Realidades de Humo merece un buen ojo, no sólo por ser una obra realizada por entusiastas jóvenes potosinos que sienten vocación para el séptimo arte, sino por la calidad que inyecta al campo de las producciones independientes nacionales en varios aspectos.

Además, tal vez a segunda vista los diálogos ausentes complementen la historia que algunos quedamos a medias de comprender. Lo que sí alcanzamos a vislumbrar con la producción es que talento y ganas de hacer cine desde este rincón de la república hay, y Realidades de Humo y Peyote pueden ser las bases de un buen porvenir cinematográfico potosino.

Podrá no ser perfecta, pero quien sabe a cuantos aspirantes a cineastas sentados en las butacas de la Cineteca haya inspirado a crear, y ese, por lo menos a mi humilde parecer, es el mayor mérito de todos.

Autor: pepepilgrim

Gamer, realizador audiovisual, escritor, sobreviviente del Y2K, fanático de las historias y del sarcasmo como forma de bullying.

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