No, queridos lectores, no hablo de Rosita Fresita.
Strawberry Shortcakes, es una película japonesa del 2006, basada en el manga del mismo nombre, y nos muestra a 4 chicas, con historias y problemas independientes pero unidas por una u otra razón.
Tenemos a Satoko, una chica que después de ser abandonada por su novio, se vuelve recepcionista en una agencia de prostitutas; justo ahí, trabaja Akiyo, cuyo propósito en la vida es ganar suficiente dinero para comprar un departamento en un edificio alto y así suicidarse. Lejos de ahí, están 2 chicas que comparten apartamento. La primera, Chihiro, es una oficinista que lo que busca es ser feliz junto a su novio; y Toko, una artista que pasa por un episodio de depresión y sufre de bulimia.
Ésta película se centra en la búsqueda de la felicidad por medio del amor y la compañía, demostrado en Satoko, que todos los días le reza a su “Dios” pidiendo le ayude a encontrar un novio para ella, alguien que le guste y viceversa; y en Chihiro, que sólo busca la manera de mantener feliz a su novio, visitándolo casi diario con tal de hacerle de cenar y tener relaciones, sin embargo nada parece contentar a su pareja.
También está la búsqueda de algo en qué creer, en alguien superior, tal es el ejemplo de Akiyo, a quien Satoko trata de mostrarle su “Dios”, y es donde ella decide si lo necesita; y Toko, que se enfrenta al trabajo de ilustrar lo que “es Dios para ella”.
Pero, ¿es realmente necesario algo más para ser feliz? ¿El sentirse feliz y completo, depende directamente de tener una pareja, o de la fe? ¿Qué es lo que nos vuelve incompletos? Estas preguntas surgen en una película por demás triste, donde el vacío de sus protagonistas puede hacerte cuestionar el tuyo.
Strawberry Shortcakes no es una película dulce como su nombre lo dice, es una película que lidia con los conceptos de soledad, felicidad, amor, pérdida y fe. Nos muestra cómo 4 mujeres, diferentes entre sí, se enfrentan a estos problemas que por sí mismos son complicados.
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