Crónica de un eargasm anunciado. Corona Capital Día 2.

Ha pasado más de un mes desde que Corona Capital celebró su quinta edición y publiqué la primera parte de mi travesía en el festival. Publicar este tardío cierre es más vanidad del autor que practicidad para el lector, aunque las reseñas de los festivales, contrarias a aquellas relativas a estrenos musicales, cinematográficos o de alguna otra índole, son curiosas en el sentido que se no son escritas para buscar que el público vaya a un evento que ya pasó.

Hasta Vive Latino 2013, Damon Albarn figuraba en mi espectro musical como el sujeto que gritaba “Woo hoo” en esa canción en el del FIFA 98, Song 2, y la mente maestra detrás del lado musical de Gorillaz, cuyo primer disco fue parte de la formación musical en mi adolescencia. La música de Blur (fuera de la ya mencionada Song 2 y Coffee and T.V.) era ajena para mí, y no porque pensara que fuera mala, sino que nunca me motivó a escucharlos más a fondo. Sin embargo, después de aquella presentación en el “Festival Iberoamericano de Música Más Importante De América Latina” fue una bofetada de energía que volteó mi cara hacia la música de la banda clave del movimiento Britpop.

Sucedió un día después a la presentación de Yeah Yeah Yeahs, donde Karen O sacó el lado salvaje que todos conocemos, gracias a testimonios recabados en el video de su primer sencillo Date With The Night. Vaya, de verdad que la energía de la banda esa noche iba a ser difícil de igualar.

 

“Tómame una foto como que no me doy cuenta”

Tras la tormentosa (literal) primera fecha de Corona Capital y una noche de descanso inigualable, no me importaba llegar un poco más temprano al segundo día del festival, sólo para curiosear en las decenas de carpas con las que marcas de ropa, pañuelos desechables, tenis, botanas, revistas musicales, condones, y que no, intentaban seducir a jóvenes y potenciales consumidores, después de todo, ¿qué sería de un festival de música sin cientos de marcas que buscan posicionarse en la cautiva mente de sus asistentes? Además iba con el tiempo lo suficientemente holgado para pasear sin prisas, CHVRCHES no iba a salir hasta las 5:30 y Damon Albarn hasta las 8:10. Había mucho tiempo que matar.

Sólo fui a Vive Latino el segundo día porque Perla, mi compañía festivalera de aquella ocasión moría por ver a Blur ¿aun existían? Es cierto, volvieron por ahí de 2008, 2009, y sinceramente acepté sólo porque ese día Fobia se presentaba en el mismo escenario. No hay amor sin interés. Las bandas iban y venían. El Tri entonaba Triste Canción De Amor con la multitud haciéndola de coristas; Fobia se presentó por primera vez en un VL como la dupla Lozanne-Huidobro que son, desde que tres quintas partes de la banda decidieron seguir con Moderatto. Recuerdo a una mujer quejarse “¿Por qué no tocan de las viejitas?”. Clásicas o nuevas, pero con sus canciones, Fobia no supo fallar. Por un momento, estuve en descontrol, no todo estuvo mal. Me sentí vivo (guiño, guiño).

Tras pasar un rato recostados en el pasto y haber comprado la respectiva merchandise para los menos afortunados que no pudieron asistir al festival, acudí al escenario en el que Kate Boy presentaba su número, del cuál me encantaría escribir una exhaustiva reseña musical, si tan sólo pudiera recordar a qué sonaba. Tras esta laguna mental, Cashmere Cat brincó al escenario. “¿Está buena no?” me preguntó mi amiga. Sí, era buena música, para escuchar un domingo en casa haciendo nada más que eso. Ritmos lentos y relajantes dignos de la meditación. No inspiraba a brincar como un frenético niño en un trampolín, sino a cerrar los ojos y que disfrutar del masaje de cerebro que los beats dan en su recorrido de un oído al otro. Terminando el concierto tomamos nuestras cosas y agarramos camino rumbo al Escenario Corona, pues CHVRCHES comenzaba.

Para mí, ver a Fobia en vivo es una experiencia similar a ver Terminator 2, a pesar de haberlos visto 2123 veces, parece que no tengo llenadera. Por lo que, como era de esperarse, el concierto de la banda me dejó en un estado eufórico, que sólo podía ser apachurrado por Carla Morrison y su emocional música. Si existe un buen momento para que los vendedores de cerveza y papas dieran lugar a los vendedores de kleenex, sería ese. Tame Impala inyectó energía al ambiente y vaya, ¡qué bien suenan! El público quedó incendiado después de su actuación. Era un número difícil de seguir, pero Blur no tenía nada de qué preocuparse.

Lauren Mayberry, Ian Cook y Martin Doherty salieron al escenario, la primera con los ojos adornados por maquillaje plateado que amplificaba su apariencia de ensueño. CHVRCHES invadió el aire con su sonido sythpop. Los cientos (¿miles?) de personas coreaban temas como We Sink, Recover, Nightsky y The Mother We Share, mientras la banda agradecía la presencia de los asistentes con su acento escocés. Era su primera vez en México y prometieron regresar para sembrar más sonrisas entre sus fanáticos mexicanos. El sol aún no caía y era hora de ver a Kasabian por segunda vez en mi vida a quienes ya había tenido oportunidad de disfrutar durante el Vive Latino de 2012, sin embargo, este año no sería el caso.

Grrrrrr.

Con Blur se encendieron las luces del escenario. Rountree, James, Coxon, pero más que nadie, Albarn, elevaron el escenario Indio aquella noche hacia un universo desconocido en el que la banda y el público convivían como viejos amigos. No exagero al decir que una experiencia religiosa tuvo lugar en aquella ocasión, pues esa noche Dios existía, y traía puesta una playera de BLUR. Temas infaltables como Boys And Girls, Parklife, Bettlebum, The End Of A Century y Song 2 resucitaron los años 90, sin embargo, Tender marcó la noche. Por más de 7 minutos, lo que pareciera ser una eternidad tediosa de canción en minutos de festival musical, resultó ser lo opuesto.

Damon Albarn dejó su traje de hombre embriagado de energía que brincaba de un lado al otro del escenario y buscaba contagiar su vivacidad con el público, para calzar los tenis de un hombre nostálgico, y la audiencia conectó con esa sintonía. “C’mon, c’mon, c’mon, love’s the greatest thing that we have” y “Oh my baby, oh my baby, oh why? Oh my!” dejaron de ser estribillos de una canción con más de 15 años de edad para convertirse en el credo que la multitud rezaba con vehemencia. Esa noche verdaderamente conocí a Blur, y me había quedado con ganas de más.

Cuarenta y cinco minutos llevaba Kasabian de retraso. Mi estómago no estaba preparado para esperar tanto, y sin duda necesitaba de la energía que los alimentos pudieran proveerme para la presentación de Damon Albarn, por lo que a empujones ligeros y “con permisos” me abrí paso entre la multitud para ir a buscar la opción vegetariana de alimentos en los food trucks dentro del festival. Un burrito de rajas fue la opción. “¿Pepe Juárez?” gritaba el vendedor mientras que a lo lejos, la voz de Tom Meighan de Kasabian gritaba “Get Loose, get loose!” Kasabian prendía con Vlad The Impaler. ¡Carambas, qué ambiente debía de tener! Pero estaba más bueno mi burrito.

Quince minutos antes de la hora me apresuré al escenario en el que Damon Albarn presentaría parte de su más reciente material, el genial “Everyday Robots”. Sin problemas labré mi camino hacia una distancia más que aceptable del escenario y casi con puntualidad inglesa, el cantante y su banda hicieron gala de su maestría musical, pero más que nada, de esa energía que había presenciado un año y medio antes y que no era cosa de una sola vez. Damon Albarn es uno de los grandes frontmen de nuestros tiempos. Con una cortísima hora el inglés inquieto deleitó a quienes lo esperábamos con ansías con temas de su primer disco como solista como: Everyday Robots, Lonely Press Play, Heavy Seas Of Love, Photographs, Hostiles y Mr. Tembo.

Albarn y compañía mecieron a la multitud, que enloqueció cuando las notas de Kids With Guns del bajo de Seye, integrante de la banda en vivo del cantante, The Heavy Seas. Quienes presenciamos el concierto alcanzamos un nivel especial de euforia cuando Albarn presentó un rapero ghanés bajo el nombre de Manifest para interpretar otro tema de Gorillaz, uno de los varios proyectos del inquieto músico. Clint Eastwood enajenó a todos y cada uno de quienes presenciábamos el concierto. Albarn lamentó, al igual que todos nosotros, lo fugaz de su presentación. Una hora no había sido suficiente de su música, pero en ocasiones Corona Capital es un festival caprichoso, y a muchos no nos queda más que obedecer sus berrinches, porque, después de todo, el fértil músico sólo tiene un disco como solista (ay CC…).

 

Damon Albarn prende a las masas.
Damon Albarn prende a las masas.

Beck, The Kooks, Kings Of Leon y Lykke Li cerraron escenarios aquel día, pero para mí, Damon Albarn cerró con la noche. ¡Diablos! Damon Albarn cerró con todo el festival. Tras una breve vuelta a los otros escenarios, había llegado el momento de repasar la tradición de tomar una silla y dejar que esta vez fuera la música la que llegara a uno.

Adiós, al Corona Capital 14
Adiós, al Corona Capital 14

 

Guía Básica Para El Festivalero Primerizo.

*AVISO*

Antes de comenzar con la lectura, creo que es justo que recibas una amable advertencia de parte mía, el autor, pues esta guía se basa en experiencias propias como asistente a festivales de masivos de rock, por lo que aspectos relevantes de festivales música electrónica como “¿Cómo encontrar a un dealer con tachas dentro del evento?” o de festivales urbanos como “¿Dónde esconder la mona de guayaba para que no la cachen los de seguridad?” no figurarán en este manual.

Cuachela 2014

Una vez hecho este aviso, prosigo con una guía práctica para ti, chiquillla/o melómana/o, que no se conforma con escuchar a sus bandas favoritas a través de los altoparlantes de una computadora y ha decidido (o está por hacerlo) asistir a ese festival de rock a experimentar de la manera más pura y auténtica ese maravilloso arte que es la música. Felicidades, pequeña/o ambiciosa/o.

La temporada de festivales musicales inició este fin de semana con Ceremonia 2014, y este año, eventos como  Corona Capital, Pa’l Norte, Monterrey City Festival, Hellow Festival, entre otros, prometen mucha variedad para brincar sin parar.

Tenía 21 años cuando me aventuré a escuchar a bandas como She’s A Tease, Two Door Cinema Club, The Temper Trap, Adanowsky, Regina Spektor y más que a nadie, a Interpol en toda su gloria ante miles de espectadores en el primer Corona Capital, y francamente, hay muchas cosas que me hubiera gustado saber, situaciones que me hubiera gustado contemplar con antelación, pero son cosas que uno aprende con las metidas de pata.

Con la intención de evitar esos problemas en futuras generaciones, siento como mi obligación moral elaborar esta lista de tips para evitar que las cosas les malgan sal, digo, salgan mal. Aprendan de mis errores (o de los de mis amigos), y seguro la pasarán bomba (la chaviza aún dice “pasarla bomba” ¿verdad?)

Seguro. Pasarla bomba aún está en onda.

1.- Compra de boletos con antelación: Seguro, puedes esperar a última hora… ¡Y pagar el doble por ellos! No hay cosa más triste que viajar con alguien que tiene toda la esperanza del mundo depositada en un encantador revendedor en el lugar del evento y ver como sus sueños de destrozan cuando le dicen “Acabo de vender el último hace 3 minutos, mi chavo”, en el peor de los casos. Si puedes, abusa de tu amistad con aquellos tarjetahabientes Banajkwehwmx y consigue tus entradas en la preventa.

“I’m sorry, señor Dawson. No more boletos”

2.- Pide recomendaciones de traslados: No gozo de la dicha de vivir en la capital del país más bonito del universo entero, donde por lo general se hacen los festivales a los que suelo ir. Por lo que además del gasto en boletos, me veo obligado a invertir en transporte desde mi bello rancho hasta donde sea que se presenten las bandas por las que vendería un brazo por ver.

Y pareciera algo banal, después de todo ¿qué tan complicado puede conseguir quien te lleve del punto A al punto B? Y así lo creía yo, hasta que me enteré que existían proveedores de viajes famosos por su impuntualidad, su propensión a extraviarse en el camino de ida o de vuelta o hasta aquellos que tenían ligeros, pero lamentables accidentes en su haber.

Sin embargo, también existen los que gozan de buena fama entre los habituales viajeros. Pregunta por ahí, más vale verte novato que perderte todo el primer acto (o extraviarte por viajar barato, la rima que más les guste)

“A la izquierda, chófer. ¡Digo, derecha! ¡DERECHA!”

3.- Lleva calzado cómodo: Alguna vez viajé con un amigo que, en su afán de lucir “trendy” y en ambiente con el festival, decidió llevar los zapatos más hipsters e incómodos en la vida. Francamente no me fijé cuantas ampollas le habían salido al final del festival, pero pregúntenle a los cuantos brincos se le despegó la uña del dedo chiquito del pie. En un festival masivo, no esperen sólo un escenario.

En el muy particular caso del Corona Capital y el Vive Latino, son no menos de 4 escenarios por día, separados por distancias kilométricas, sin añadir las horas que pasarás de pie, corriendo de un escenario a otro o brincando como maniático con tu canción favorita.

Evitar huaraches es un extra que les aviento por aquí. Serán el calzado más cómodo para algunos, pero recuerden que junto a su par de piecitos habrá miles de pares más que no pararán de saltar y bailar, y no necesito decirles lo doloroso que sería sucumbir ante un fulano con botas de leñador. Moraleja: los tenis cómodos serán tus mejores aliados.

“Ya va a salir el papasote de Jack White. Deja le corro”

4.- Lleva papel de baño: Ésta es una regla de oro que aprendí desde el día uno en mis viajes festivaleros. Siempre lleva un rollo de papel en la mochila. En los eventos suele haber señoras de buen corazón que están dispuestas a darte 3 cuadritos de papel cuando ingresas al baño portátil, aunque claro, 3 cuadritos de papel no sirven para nada a menos que pienses entretenerte haciendo un barco en origami para dejarlo flotando en una laguna de desechos humanos mientras haces lo tuyo.

Nada más seguro que llevar tu propia provisión de papel higiénico para ahorrarte la incómoda situación de tener que sacar la mano por la puerta y gritarle a la señora para que te pase tres cuadritos más una y otra y otra y otra y otra… vez.

O, puedes usar tus calcetines como alternativa.

5.- Beber es costoso: y no hablo sólo el precio estratosférico de la cerveza en los festivales, sino también de la sencilla lógica de a donde va el líquido que bebes. Porque es muy deprimente que hayas pagado cientos o mil y algo de pesos y esperar una hora hasta delante de la multitud, frente al escenario para escuchar esa canción que llevas años soñando con presenciar en vivo sólo para que tu vejiga suene la alarma de emergencia y acabes escuchando a tu banda desde el área de baños o el árbol más cercano. Bebe con moderación, y por favor, no nefastées con la pipichela.

“Mira, ese puesto de comida parece mingitorio. Deberías…”

6.- (Casi de la mano con el punto anterior) Beber hasta perder la conciencia: no es divertido para nadie, mucho menos para ti. Para emborracharte, mejor en tu casa, no en un festival de música repleto de gente con la cual vas a tropezar nefastamente. Y no, las chicas no te encontrarán lindo tirado en el piso y apestando a alcohol.

“Ay, ya mero salen los Lings OF Keon”

7.- Ir con amigos: Resulta bien divertido asistir acompañado a los festivales de música, sin embargo es fácil perderse en el mar de gente, y más si entre el grupo no piensan ver a las mismas bandas. Si no quieres traer de la mano a tu(s) compa(s) todo el día, es recomendable establecer un punto de reunión por si pierdes a alguno de ellos en el moshpit de Zoé.

Y al final del festival…

8.- Horarios: Ni siquiera te azotes en intentarlo, ver a todas las bandas es una tarea imposible. Por ello es necesario programar con tiempo tus recorridos entre escenarios. Recuerda que, hay cientos de espectadores que van a ver las mismas bandas que tú. Si quieres quedar hasta adelante haz el esfuerzo de llegar banda y media antes. Acabarás con las pantorrillas molidas, pero con una sonrisa inquebrantable

“Sí le corres todavía alcanzamos el encore de Café Tacvba”

9.- Be polite: Además del “no empujes”, “no pisotees cuando brinques” y la infame y ya mencionada “No avientes meados en un vaso”, hay una consideración que debes tener con otros festivaleros. En serio, no es necesario que preguntes a las 500 personas que están alrededor de ti si les molesta que enciendas un cigarro, pero sí es necesario que tengas cuidado de no prenderle los pelos a la compañera o dude que tienes enfrente. Y debo recordarte que las quemaduras en los brazos de la gente no son una buena forma de regalar souvenirs.

No hagas enojar a Dave Grohl…
… o ya verás.

 

10.-Enjoy: No hace falta decir más. Vas a disfrutar, conocer gente, escuchar bandas legendarias y nuevas propuestas. Diviértete y trae recuerditos, aunque tu mamá no esté segura de quien es ese Arcade Fire, agradecerá que le lleves una nueva taza para su café matutino.

 

Yo con León Larregui en Corona Capital ’12

¿Me brinqué algún consejo importante? ¿Qué otra metida de pata puede ser evitada? Por el bienestar de todos aquella/os primeriza/os, por favor compártenos tus malas experiencias en los comentarios, no vaya a ser que alguien esté condenda/o a repetirlas.