Se preguntarán, y no sin motivo, qué es La Bastarda. Seguramente tienen a algún conocido que la ha visto, es fan, o ustedes mismos han tenido la oportunidad de verla. A los que no, ahí les encargo. La webnovela, como la llaman sus creadores, es un glorioso artificio que el internet nos ha dado, ese mágico lugar donde los artistas desconocidos pueden dar rienda suelta a su imaginación a la vez que dan a conocer sus propuestas.
¿Y de qué va? El mismo día que muere su madre, Gabriela se entera que tiene una hermana gemela malvada perdida y rubia. Sabiéndose heredera de una gran fortuna, decide seguir su destino, topándose con la malvada Carlota Valverde y descubriendo al amor de su vida, Alejandro Alejandro, presidente de las empresas Valverde.

Suena como a un cliché de telenovela, pero es precisamente su mofa a todas y cada una de las telenovelas de Televisa y Tv Azteca (mención especial a Marimar, según me han dicho) lo que ha dado un éxito rotundo a La Bastarda. Qué más le podemos pedir si además, desde el primer hasta el último segundo, incluye suspenso, efectos especiales, musicales, marionetas y muchas, pero muchas cachetadas.

La historia comenzó precisamente como eso, una burla a todos los lugares comunes del género, pero fue la dedicación que Eduardo Soto, creador de la novela, y su equipo de actores conformado por Omar Yspango, Agustín Ocegueda y Santiago Torres-Vázquez lo que convirtió este producto en una serie que se pone al tú por tú con las grandes producciones televisivas.

Es necesario recalcar que la gran mayoría de los personajes femeninos son interpretados por hombres, pero con tal suerte que a uno se le acaba olvidando conforme la trama avanza, llegando a apreciar a todos los personajes y sus “sufrimientos”.
La serie está compuesta por 20 capítulos de menos de media hora de duración, y la pueden encontrar completa en YouTube. Además, es mexicana, y nos demuestra que se puede llegar a producir series de calidad sin llegar a lo vulgar.
Si no la has visto, qué esperas. Te puedo asegurar que las risas están garantizadas. Para muestra, el primer capítulo: