La casa de las bellas durmientes

Por lo general, mientras esperas a Morfeo, acostadito en tu cama, te vienen muchas cosas a la mente. Tal vez te pongas  a pensar en qué harás mañana, en lo que hiciste hoy, el examen que presentarás, en esa persona, etc. Y tal vez más tarde te venga a la mente ideas más profundas: planes en un futuro no muy lejano, los recuerdos que te gustaría cambiar o borrar, pensar en esas personas que has conocido en tu -corta o larga- vida.

Pues algo así es lo que le ocurre al protagonista de este libro, escrito por el ganador del premio Nobel de Literatura Yasunari Kawabata.

Eguchi es un anciano distante de su familia y se encuentra en una profunda soledad. Gracias a un amigo suyo se entera de una pequeña casa, donde se sentirá mucho mejor. En esta casa, los ancianos que acuden pagan por dormir una noche completa junto a mujeres desnudas y drogadas claro, con la regla de no intentar nada más que dormir, buscando sentirse jóvenes de nuevo. Eguchi sin muchas esperanzas acude, y cada noche que pase ahí verá en cada una de las mujeres con quien duerma a cada mujer que ha estado en su vida.

La casa de las bellas durmientes es un libro que puede parecer tedioso, pero es identificable con las situaciones que enfrentamos antes de dormir, o en la proximidad de la muerte, pues el dormir puede ser un ensayo de la muerte, y como en los recuerdos encontramos una calidez y una razón para aferrarnos a la vida o acercarnos más a la muerte.