He aquí el panorama: son finales de la dedada de los 50 y Rose Pamphyle quiere cumplir el sueño de toda chica moderna en aquel entonces: ser una secretaria y viajar por el mundo con su jefe soñado. El problema: es un poco mucho torpe. La ventaja: posee un particular don: escribir a maquina con una velocidad que sorprende a Louis, su peculiar nuevo jefe. La misión: ganar la competencia (estatal, luego nacional, y finalmente mundial) como la mejor macanografiadora.
Mi Historia Entre Tus Dedos es la cinta que se está presentando el día de hoy en Cineteca Alameda, en el 17º Tour de Cine Francés que año con año viene a San Luis Potosí y al resto del país. La cinta es una comedia romántica francesa que, si nos ponemos un poco exigente viene siendo la típica historia que conocemos gracias a las telenovelas: una chica de orígenes humildes atrae la atención de su jefe gracias a su encanto y una peculiar serie de circunstancias. A lo largo de la trama ella prospera al igual que su amor. La diferencia con la clásica historia que ya todos sabemos radica en el enorme talento y carisma del que hacen gala Déborah François y Romain Duris, los protagonistas del filme.
La historia de Rose es fresca y natural, a pesar del enorme cliché del que parte, pero como solía decir mi estimado Hitchcock, es mejor partir del cliché que llegar a él. La fotografía es sublime, bastante colorida y saturada de color en algunos planos, cuenta con unos encuadres endiabladamente preciosos (podrán darse cuenta en la escena en la que presenta la Populaire) y una banda sonora bastante fantasiosa y que se aproxima bastante a la de los cuentos de hada clásicos de Disney.
Todas las escenas de competencia entre las mecanografiadoras son divertidas de ver y añaden mucha tensión ante el hecho de ver tantas manos y dedos teclear a gran velocidad. Pero me levanto de mi butaca gracias a la increíble actuación de Déborah François. Durante gran parte de la cinta estuve pensando que estaba viendo una cinta con una más que posible reencarnación de Audrey Hepburn (de hecho en una escena de la cinta se hace referencia a ella). Ella carga con gran parte del peso dramático de la película y lo hace con una soltura, carisma y una sutileza como pocas actrices en la actualidad. Y que decir de Romain Duris, que cumple como el galán de turno mostrando su inseguridad reprimida en más de una ocasión, pero que en cada cuadro que comparte con su compañera derrocha química como ninguna otra película Hollywoodense. En especial en la escena en que al fin ambos son sinceros en cuanto a sus respectivos sentimientos.
Risas y suspiros a partes iguales, el staff de Plusbits los incita a que disfruten de la película cuanto antes, pocas veces tenemos la oportunidad de ver películas tan frescas como ésta.
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