Tim Burton, uno de los mejores directores de este tiempo, que por algunos ya es considerado algo gastado, regresa al estilo que lo hizo famoso, mientras se retira por un tiempo dejándonos esta buena película que deberíamos decir, no es totalmente para niños: Frankenweenie.
Creo que todos, o si no la mayoría, hemos pasado por lo que es perder a una mascota, sin importar la especie. Victor Frankenstein es un chico que prefiere hacer experimentos, hacer cortometrajes y jugar con su perro Sparky, que salir y socializar. Lamentablemente un día un auto atropella a Sparky dejando a Víctor solo, y éste, influenciado por las ideas de su profesor de ciencias, busca revivir a su perro y lo logra, sin saber las extrañas consecuencias.
Basado en un corto que Tim Burton había realizado en sus inicios, Frankenweenie pretende recordar el estilo con el que lo conocimos en animación: personajes y ambientación exagerados y con toques góticos, el stop motion característico de las películas El extraño mundo de Jack y Jim y el durazno gigante; busca reflejarse a sí mismo, al mismo tiempo que parodia monstruos, personajes conocidos, y posiblemente a aquellos que han tratado de imitarle.
En fin, Frankenweenie es una tierna historia de un niño y su perro, muy a lo Tim Burton, por lo que posiblemente no sea del agrado de muchos niños -pero quién sabe, si les gustan las muñecas feas y sin chiste de Monster High, que no les guste esto que está mucho mejor-.