Hay gente en estas tierras que tiene poderes extraordinarios a los que llamamos gracias. Mi nombre es Katsa. Soy un instrumento que mi rey utiliza para castigar a sus enemigos. Mi gracia es matar.
En los siete reinos existen personas con heterocromía, con los ojos de distinto color, que tienen poderes extraordinarios llamados gracias. Una gracia puede hacer que leas los pensamientos de los demás o que hables al revés, que nades sin necesidad de respirar o que seas un experto para la lucha. Puede que la gracia sea algo extraordinariamente útil, puede que no sirva para nada… Sin embargo, los Gracelings en los siete reinos no son libres (a excepción de en Lenidia), pertenecen a su rey y este decide si le son útiles o si volverán a su casa. Y por supuesto… no todo el mundo quiere a un graceling.
Lady Katsa de Terramedia, la sobrina del rey, es la protagonista de este libro. Está esclavizada a su tío, el rey, que la usa para sus propios fines sin tener ni idea de que Katsa ayuda a liberar príncipes lenidios secuestrados. Katsa conoce miles de maneras de matar a un hombre, miles de maneras de romper un hueso, de hacer daño sin dañar órganos vitales. Randa la ha usado como verdugo durante demasiado tiempo. Y ella ya no quiere servirle.
Pero a la historia de Katsa se va entretejiendo una trama diferente, una que hará que ella y Po, un príncipe lenidio que llega al reino de Randa buscando a su abuelo, emprendar un viaje que los llevará desde Terramedia hasta Monmar, un reino en el que, se cuenta, todos son felices. Leck, el rey, gobierna justamente a todos y está casado con una princesa lenidia. ¿Pero si todos son felices, por qué Po y Katsa sospechan que algo no funciona del todo bien?
Lady Katsa sólo es leal a sí misma y a los que quieren. Sabe valerse por sí misma y aparentemente no necesita de nadie más. No desea hijos, ni un matrimonio que Randa pueda arreglarle (en su propio beneficio, no en el de ella). Desea libertad, poder ir de un lado a otra sin estar sometida a la voluntad de un rey que no duda ni un segundo en aprovecharse de las debilidades de sus enemigos.
La trama puede no parecer ir a ningún lado, pero no lo duden, una intriga se cuece de reino en reino, de palacio en palacio, y Katsa está decidida a averiguar qué es. Aun cuando es la primera parte de una trilogía, el libro por sí mismo es autoconclusivo (aunque sus protagonistas vuelven a aparecer en la tercera parte, Bitterblue) y la narración es ligera. Los personajes están bien planteados aun cuando la parte romántica de la historia puede llegar a flanquear en algunos momentos, no es lo esencial.
Si es bueno, o malo, tienes que decidirlo tú y adentrarte en ese mundo donde puede ser una maldición o una bendición tener los ojos de diferente color.