“El amor no salva a nadie”. Este es uno de los diálogos más representativos de Mommy, la más reciente cinta del joven (tiene 25) director Quebec: Xavier Dolan. Mommy es la historia de Steve (Antoine Olivier Pilon), un adolescente con trastornos por déficit de atención e hiperactividad, y su madre Diane (Anne Dorval), una viuda enérgica, guerrera y deslenguada. Cuando entablan amistad con su vecina Kyla (Suzanne Clément), una profesora que se recupera de un colapso nervioso que le ha provocado tartamudez, parece que las carencias de los tres se completan, iniciando un período de estabilidad.
La película es una secuela espiritual de su primer filme: Maté a mi Madre. La diferencia radica en que, mientras que la primera es un relato de venganza y desprecio de Dolan hacia su madre, Mommy es justo lo contrario, sobre el cómo una madre está dispuesta a sacrificar todo por su hijo.
Anne Dorval y Suzanne Clément vuelven a fungir como musas para el cineasta, tras aparecer en 3 de sus cintas previas. Y al igual que en Maté a mi Madre, tienen roles muy similares: Dorval como la madre y Clément como la profesora. Antoine Olivier Pilon, que participó con Dolan en un videoclip, funge como el alter ego del cineasta. Una adolescente que destaca por sus lapsos de violencia extrema, pero que a la vez demuestra una ternura inusitada hacia su madre, dedicándole el tema Vivo Per Lei, de Andrea Bocelli.
Filmada en un formato de 1:1, es decir, completamente cuadrado (igual que algún Vine o video de Instagram), la fotografía cumple su prometido al provocar una sensación constante de claustrofobia, lo que va limitando las emociones y aumentando la empatía. El ser completamente cuadrado y no rectangular a como estamos acostumbrados, te permite sentir más de cerca a los personajes, puesto que implica usar planos medios y cerrados para ello.
El aspect-ratio solo se abre en dos ocasiones, y en ambas es palpable la sensación de liberación que esto provoca. Es interesante él como un simple cambio de formato provoca tanto júbilo, sin la necesidad de grandes efectos dígitales, explosiones, 3D o cualquier artilugio cinematográfico reciente. Simplemente convertir un cuadrado a un rectángulo, y esto es gracias a la enorme implicación emocional que surge tanto con la trama como con los personajes.
El soundtrack está plagado, valga la ironía en este ícono hipster, por muchos éxitos mainstream. Celine Dion, Dido, Andrea Bocelli, Lana del Rey, Oasis… Una chulada de soundtrack. Como mencioné antes, Dolan crea su propio Awesome Mix Vol. I para una cinta que, usando y abusando del recurso del videoclip, logra enfatizar la enérgica dinámica creada en el trío de personajes. Mi momento favorito de toda la cinta incluye el uso del tema Experience, de Ludovico Einaudi. Brutal y sublime dicha escena.
Dolan se consolida como un gran contador de historias. Su estética recargada, los relentí, easter eggs de sus filmes previos (c’est especial); todo está armado milimétricamente para narrarnos una historia bastante simple pero efectiva., pues el tema primordial de Mommy es el amor que todo el mundo necesita.
No será una obra maestra, pero tiene todo para convertirse en un clásico imperdible. Entre su más notable defecto está su final predecible, que se vislumbra desde los títulos iniciales, pero seguir todo este viaje emocional para llegar a dicho final es una experiencia de lujo. “Puede ser que un día ya no me quieras, esas cosas pasan.”
La cinta concluye de una forma entrañable y poética, gracias a Lana del rey, y después 142 minutos de viaje, no queda sino responder:
¿Hasta dónde llegarías por los que más quieres?