Este domingo 20 de octubre, continuaron las actividades del Rodando Film Festival con la proyección de dos películas: Alacrán y Pistolero, seguida de El chico que huele a pez.
Lo que ambas producciones comparten es que son las óperas primas de dos jóvenes realizadores mexicanos, y que intentan aportar algo a dos géneros muy populares de la industria cinematográfica a nivel internacional, ambas con el estilo y punto de vista de cada uno de sus directores.
La jornada del Rodando Film empezó este domingo a las cuatro de la tarde. Todos lo que vivimos en San Luis Potosí, sabemos que la ciudad muere los domingos, sobre todo en los días como el de hoy, nublado y con probabilidades de lluvia, sin embargo eso no impidió que algunos nos reuniéramos en la sala de la Cineteca Alameda para ver Alacrán y Pistolero. Debo confesar que esperaba pasar el domingo como cualquier otro, flojeando y haciendo zapping en la televisión, pero la curiosidad de ver un western realizado en México logró sacarme de mis pijamas.
La película fue un tributo al cine western, que incluyó piezas de Ennio Morricone, compositor que trabajó la parte musical de las películas del máximo exponente del llamado spaguetti western y que haría de Clint Eastwood una estrella, Sergio Leone.
Esta cinta es la ópera prima de Omar Rioja, y fue producida por Alacrán Films, una casa productora independiente y en crecimiento. Los escenarios de esta película captaron la esencia del Viejo Oeste, pues fue grabada en lugares como las Dunas de Bilbao y el Puente de Ojuela en el estado de Coahuila, y en el set de películas western en Chupaderos, en el estado de Durango.
La historia sigue a Matías “Revolver” Reyna quien busca venganza después de la muerte de su hermano Lorenzo. Roberto Santana, quien se retira de su cargo de sheriff para vivir con su esposa y criar a su primer hijo, es desafiado por Revolver por ser el responsable de matar a su hermano, lo que cambia de forma radical los planes de Santana de tener una vida tranquila y en paz con su familia.
En la charla con el director y parte del elenco de esta producción, el director Omar Rioja reveló que esta historia comenzó como un cortometraje acerca de un par de sicarios de cárteles enemigos que se matan a tiros en el desierto. En mi opinión, creo que la evolución de esa historia de narcos a un western es algo admirable, eso sin mencionar la decisión de hacer de ese corto un largometraje, con un presupuesto reducido.
Si bien hubo algunas tomas con sobre exposición, también hay que reconocer que tiene escenas memorables, con las que supieron captar y homenajear a este género poco explotado, no sólo en México, sino en la industria cinematográfica.
Hubo una escena en particular a la que le otorgaré el beneficio de la duda, pues cuando Santana se encuentra varado en el desierto, el horizonte y la arena por la que camina se ve casi blanco, lo que da la sensación de que se encuentra en un limbo, pues el personaje está en esa delgada línea que separa la vida de la muerte. Aunque bien puede ser un simple error de la producción en el manejo de la luz o en la corrección de color en la post producción…

Dentro de la programación se incluyó también el documental El Cuarto Desnudo, de Nuria Ibáñez Castañeda, que se proyectó en el Paraninfo Rafael Nieto de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, una de las sedes alternas del festival y donde se realiza el Cineclub Universitario. Debo confesar que después de ver Potosí y Heli, tuve la dosis de realidad (aunque ambas sean ficciones) que podía soportar en un fin de semana. Por esa razón decidí saltarme la proyección de este documental, pues es un retrato de la situación actual del país y de la fragilidad de la naturaleza humana, creado a través de los testimonios de los niños y niñas que llegan a consulta en un hospital infantil de la Ciudad de México.
La infancia es una de las cosas que más añoro y los niños y las niñas me parecen seres muy interesantes y lúcidos. No tengo aún ninguna pretensión maternal, pero ver a niños y niñas sufrir me provoca desde impotencia, hasta tristeza.
De cualquier manera, trataré de conseguirlo para verlo y tal vez escriba sobre él proximamente.
Esta vez no fui sola, iba con un par de amigos, Julz y Asaf, a quienes seguro han leído por aquí. Después nos reunimos con Kristian, para ir a ver la última proyección del día: El niño que huele a pez.
Había escuchado y leído ya un poco sobre esta cinta, pues se presentó en la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
Creo que ninguno teníamos idea de lo que trataría la película, por lo que las palabras antes de la función de Analeine Cal y Mayor, la directora de la película, nos dieron una pista, es una comedia.
Como lo dijo también al final de la función, lo que trató de hacer con esta cinta fue intentar retratar algo intangible a través del cine, como lo es el aroma a pescado que despide el protagonista de la cinta.
El niño que huele a pez, es un chico llamado Mica, quien vive en la casa-museo de Guillermo Garibai, un cantautor mexicano muy al estilo de Liberace, interpretado por Gonzalo Vega, a quien ya han visto en Nosotros Los Nobles. Algunas otras figuras que participan en esta producción son Zoë Kravitz (X-Men: First Class), Ariadna Gil (El Laberinto del Fauno) y Carrie-Anne Moss (Memento, The Matrix).
Mica huele a pescado y eso lo convierte en un niño solitario que disfruta de estar por horas en la tina tomando un baño, pues descubre que es el único lugar en el que no huele mal. Una serie de eventos desafortunados hacen que la vida de Mica tome un giro totalmente distinto al que él mismo espera.
Creo que esta película es un respiro a este género, al menos en el ámbito nacional, pues es una comedia diferente, en donde los personajes son personas peculiares que buscan ser normales, y así como lo expresó Analeine, muestra cómo todos quieren ser diferentes pero cuando ven una persona que de verdad lo es, es rechazada.
Tengo la manía de encontrar similitudes o referencias en las cosas, no porque crea que son plagios o copias, sino porque me recuerdan a otras cosas que me gustan y encuentro divertido relacionarlas. Por eso no pude evitar recordar la historia de La Melancólica Muerte del Chico Ostra, de Tim Burton o algún personaje tan excéntrico y adorable como los que suele crear Wes Anderson en sus películas, aunque El niño que huele a pez, tiene su sello propio.
Esta película entra en mi lista de películas favoritas, por todas las sensaciones que me provocó al verla, además de darme unas ganas enormes de comer una bolsa de Cheetos y retomar mi propósito de aprender a nadar.
Esta cinta tendrá su estreno comercial después de su estreno en Canadá, país con la que fue coproducida y en donde fue filmada, esto por si te interesa verla.

Para saber de la programación del festival, puedes buscarla en su sitio. Te recomiendo también buscar a PlusbitsMX en Facebook y Twitter.