Perfect Blue es otro de esos ejemplos de películas animadas tan buenas -o mejores- que otras en live.
Debo decir que ésta es una de las películas en las que he estado confundida, perturbada y a la vez emocionada. ¿QUÉ ERA REAL? Fue mi pregunta más recurrente.

Kirigoe Mima es integrante de un grupo idol llamado CHAM, sin embargo, por decisión de ella y sus superiores abandona el grupo y se encamina como actriz. En su primer papel, Mima se enfrenta al reto de hacer una escena sexual, algo que “destrozaría” su imagen de idol inocente, además de esto, el grupo CHAM comienza a despuntar en los charts después de su partida.
Mima por una carta de un “fan” descubre el sitio web “Mima’s room”, un sitio que a manera de diario o blog, narra lo que Mima vive diario, incluso lo que piensa, como si fuera ella la que lo actualiza, pero claro no lo es, y que clama ser la Mima original, y aquella que es actriz es una impostora.

A partir de entonces es cuando una paranoia se apodera de Mima, cuando no puede distinguir la realidad de los sueños, además de que debe cuidarse de un extraño y bastante perturbador acosador que sólo quiere proteger a “la verdadera” Mima.
Con trama que sirvió de inspiración para Darren Aronofsky en Requiem for a Dream y Black Swan, Perfect Blue es un thriller en toda la extensión de la palabra, con suspenso constante, momentos en que no es posible distinguir la realidad, giros y un final inesperados. La obra maestra de Satoshi Kon, un hombre cuyas obras son comparables en calidad a las de Hayao Miyazaki.